Los entrañables e imprescindibles perros callejeros de Chile

Si hay algo que sorprende a todos los viajeros que descubren Chile por primera vez, son los perros callejeros.

Para un francés y para muchos visitantes europeos resulta sorprendente ver tantos perros viviendo libremente en las ciudades, como si simplemente formaran parte de la vida cotidiana.

Ya sea que viajes a Santiago, Valparaíso, San Pedro de Atacama o la Patagonia, tarde o temprano te cruzarás con estos compañeros de cuatro patas. Sin embargo, es en Valparaíso y en San Pedro de Atacama donde son más numerosos y visibles.

Muy pronto surge siempre la misma pregunta:

"¿Pero por qué hay tantos perros en Chile? ¿No existen perreras municipales?"

La respuesta es un poco más compleja de lo que parece.

Sí existen refugios y centros de rescate, e incluso algunas perreras municipales, pero su capacidad es limitada. Durante muchos años, la esterilización de los perros fue poco frecuente, por lo que la población canina creció de forma natural con el paso de las generaciones. Desde hace alrededor de una década se han realizado importantes campañas para fomentar la esterilización y la identificación de las mascotas, pero el fenómeno sigue siendo muy visible.

Otra gran diferencia es cultural. En Chile, el perro callejero suele ser aceptado en los espacios públicos. Los vecinos los conocen, los respetan y, muy a menudo, les dan comida. Muchos negocios dejan cada mañana un recipiente con agua frente a su puerta. También es habitual ver platos con alimento e incluso pequeñas casitas instaladas en las veredas.

Un perro callejero en su barrio en Chile
No están abandonados: viven en barrios donde los vecinos los cuidan.

Al final, estos perros no están completamente abandonados. Viven en barrios que conocen a la perfección y donde los habitantes cuidan de ellos. Muchos incluso tienen un nombre que les han puesto los propios vecinos, que los ven pasar todos los días.

Escenas insólitas que hacen sonreír a los viajeros

Las anécdotas no faltan…

La primera suele llegar durante la primera noche en Valparaíso o en San Pedro de Atacama.

"¡Los escuchamos ladrar toda la noche! ¿Es que nunca duermen?"

No te preocupes, sí duermen… pero también tienen mucha actividad durante la noche. Basta con que un perro empiece a ladrar para que los demás respondan, y luego los perros del barrio vecino hagan lo mismo. El resultado es un auténtico concierto de ladridos, más o menos intenso según el sector.

Otra escena muy divertida consiste en observar a estos perros paseando tranquilamente por su barrio. Al llegar frente a una casa, a veces se detienen unos segundos delante del portón… justo el tiempo suficiente para provocar amistosamente a los perros que viven detrás de las rejas. Estos, probablemente un poco celosos de ver a sus congéneres disfrutando de tanta libertad, responden inmediatamente con una serie de ladridos. ¡Toda una conversación entre vecinos!

Los mejores guías turísticos… de cuatro patas

También están esos perros que deciden adoptarte… durante un paseo.

¿La razón?

Muy sencilla: ¡los turistas caminan mucho!

A veces te siguen durante varias cuadras o incluso durante toda una visita guiada. Si recorres a pie los cerros de Valparaíso con un guía, no te sorprendas si un perro decide unirse al grupo. Te acompañará fielmente durante una o dos horas y, cuando termine el recorrido, volverá tranquilamente a su barrio.

Entre los guías solemos bromear diciendo que estos perros conocen mejor las calles de la ciudad que algunos de sus propios habitantes.

Usuarios del transporte público… sin pagar boleto

En Chile, los perros parecen conocer perfectamente el funcionamiento del transporte público.

Un perro en el Metro de Valparaíso
En el Metro de Valparaíso, por supuesto sin boleto.

No es raro verlos subir al Metro de Valparaíso, utilizar los famosos ascensores o incluso esperar pacientemente frente a las puertas automáticas antes de entrar junto con los pasajeros.

Por supuesto, nunca pagan pasaje. Pasan discretamente por debajo de los torniquetes, como si fueran usuarios habituales.

En Santiago, algunos perros incluso se hicieron famosos por haber aprendido a utilizar solos el Metro para desplazarse por distintos sectores de la ciudad y luego regresar al lugar donde vivían.

Perros sorprendentemente inteligentes

Con el paso del tiempo, estos perros han desarrollado una extraordinaria capacidad de adaptación.

Saben reconocer a los comerciantes que les dan comida, conocen los horarios en que abren los restaurantes, buscan las veredas soleadas para dormir la siesta y prefieren la sombra durante los días más calurosos.

Un perro callejero esperando en el paso peatonal
Esperando en el paso peatonal, como cualquiera.

Muchos esperan junto a las personas en los pasos peatonales y algunos incluso parecen haber comprendido que es más seguro cruzar cuando los vehículos están detenidos.

El cariño de los chilenos

Lo que más llama la atención de los visitantes es el enorme cariño que los chilenos sienten por estos perros.

Es muy común ver a escolares acariciándolos mientras esperan la micro, a comerciantes ofreciéndoles agua durante el verano o a vecinos preocupándose por ellos cuando hace frío.

Yo mismo fui testigo de una escena muy emotiva. Una perrita en celo era seguida por varios machos. Una vecina simplemente decidió recibirla en su casa durante algunos días para ofrecerle un poco de tranquilidad.

Estos perros forman verdaderamente parte de la sociedad chilena.

Una experiencia personal

En mi caso, yo también tengo tres perros.

Ninguno fue comprado. Los tres fueron rescatados, como ocurre en muchísimas familias chilenas. La adopción está muy extendida y muchas personas prefieren darle una segunda oportunidad a un perro callejero antes que comprar uno.

Un pequeño consejo práctico…

Eso sí, hay un detalle que muchos viajeros europeos no siempre tienen presente…

Estos adorables compañeros a veces llevan consigo algunos pasajeros clandestinos: ¡las pulgas!

Créeme, durante mis primeros años en Chile tuve la oportunidad de comprobarlo… y habría preferido no hacerlo.

Por eso, es mejor evitar las sesiones interminables de abrazos o dejar que un perro se suba a tu regazo, aunque den muchas ganas de hacerlo.

Te llevarás un recuerdo inolvidable

Estoy seguro de que durante tu viaje vivirás también un pequeño momento junto a uno de estos perros.

Quizás comparta contigo el último trozo de tu sándwich.

Quizás decida acompañarte durante una caminata.

O tal vez fotografíes una de las escenas más típicas de Chile: un perro profundamente dormido al sol, acostado boca arriba, con las cuatro patas hacia el cielo y completamente relajado.

Estos perros no son simplemente animales callejeros.

Forman parte del paisaje, de la identidad de Chile y, muy a menudo, de los recuerdos que los viajeros conservan con más cariño después de su visita.

Perro callejero en su barrio
Perro en el Metro de Valparaíso
Perro en el paso peatonal

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Conócelos en los cerros

En nuestro recorrido a pie, que un perro del barrio se sume al grupo es casi parte del itinerario.

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